Escalón tras escalón, así es como he logrado subir a la azotea desde la que saltaré a la vía pública para pasar a ser uno menos en este mundo. Esto es lo que hay, y así es como terminaré este blog, con un leve balanceo de brazos y un mínimo impulso que me llevará en unos segundos, cuarenta y siete pisos más abajo. Es fácil y efectivo, y además no tiene porqué haber problemas. Ya os contaré.
Mientras tanto yo aquí sigo, en mi azotea

No te cortes. Habla