El bar hasta arriba, los camareros no dan para más y la música puesta ha todo volumen. Lástima que no sepa ni el nombre ni la calle en la que está. Todo el mundo fuma, la mayoría bebe o come cacahuetes rancios. El resto cuentan cosas que nadie escucha. Quizá sea yo, quizá sea un borde o ese gilipollas que piensas. Quizá.
Estoy sentado en la barra observando como se derriten los hielos del Brugal a palo seco en vaso de tubo y servido con prisas que he pedido. Tengo la cabeza apoyada en las manos que aún siguen congeladas después de haber deambulado horas, tal vez minutos entre la asquerosa niebla de Madrid. Me duele la espalda y estoy solo. Parece que ambas cosas se van a convertir en una constante en mi vida.
¿En qué pienso? Te da igual a ti y me da igual a mi pero creo que en nada. A estas alturas importa poco lo que piense. Es duro, de echo es una mierda pero así funciona esto, un día te levantas con suerte pero te acuestas sin ella. Eso me ha pasado. Le doy otro tiento a la copa y sigo.
Es curioso, cuando eres feliz no te importa nada porque eres feliz y cuando estas triste te importa demasiado ser feliz y te acuerdas muy bien de porqué lo eras, no se puede ser nada en esta vida, no se puede ser y punto. Yo he decidido no ser, a lo mejor arreglo algo, aunque no creo, no tendré esa suerte, ya no.
Hoy se ha hundido todo, he perdido lo que quería, lo que tenía, lo que necesitaba. He perdido lo que hacía más fácil cada paso que daba. Mañana no será otro día, será el mismo, la tortura de siempre en un día interminable mientras a mi copa ya no le quedan hielos que mirar ni a mí ganas de beber. Una pena, cuesta una pasta. A lo mejor pido otro, todo puede ser, eso es lo que dicen los que saben lo que estoy pasando aunque no sé si me han escuchado. Dicen que si mientras hablan de tranquilidad de mirar hacia delante de mañana, de pasado, de la juventud, del tiempo, pero no hay tiempo para eso, sólo hay tiempo para tres letras que no puedo pronunciar, se me han quedado dentro. Mientras, el Brugal sigue mirándome desde el posavasos de cartón.

Merecemos tiempo para estar tristes y no ser nadie de vez en cuando. Ser un poco autistas y no pensar en absolutamente nada. Al menos yo siempre saco algo positivo de esos momentos aunque solo sea alguna idea (buena o no, depende)sobre la que escribir unas lineas.
Me ha encantado.
Eres Pedro????… Pedro, el de Gomaespuma, el de La Orilla… ese Pedro??? jajajajaja
Me he topado por casualidad con tu blog!!! soy Eva, una de las chicas Gemio… me alegro de verte por aqui… echaré un vistazo de vez en cuando
.
Un besote!!
el mismo, el de gomaespuma y la orilla. me parece bien que te pases de vez en cuando. Thanks
Cuanto hay de ficción y cuanto de realidad en este post?
Es un cuento, solo una historia más. Yo siempre escribo ficción, igual q emma thompson sobre harold crick…