Archivos para 24/04/08

Pasarás por allí

Lo pillé de casualidad, pero me moló la idea. Tanto que estaría bien que te pasaras por ahí a la que bajas. Como siempre desde la imagen de presentacion y desde la columna de la derecha. Sin más, otro amigo más al que visitar de vez en cuando.

Y mientras tanto yo aquí sigo, como siempre, en mi azotea.

Tesoros con páginas

Ayer tenía que haber hecho algo sobre libros. Era el día indicado. No lo hice y me dio pena, pero mientras yo pensaba que se me había pasado el día, alguien estaba ideando un mundo mejor, esta vez recomendando un libro. Hice un comentario y me animé a escribir hoy, aunque sea tarde como siempre.

Comparto opinión con RMT, no creo que haya ningún libro que me haya cambiado la vida, pero si que la cambió una librería. Allí empecé a ser libre, empecé a aprender, empecé mi vida, empecé a tener suerte. Es por eso y por muchas cosas más que los libros para mi son especiales.

No me voy a poner ahora con críticas exhaustivas, no es el momento, pero lo que sí diré algunos libros que no fallan, que a mi no me fallaron.

El primer gran libro que leí fue en cuarto o en tercero de EGB. Me flipo, me lo recomendó Don Ramón, “El Loco”, es un pedazo de libro que hay que leer se tenga la edad que se tenga. La isla misteriosa, de Julio Verne.

Hay un libro que me hizo subir a una azotea hace poco más de un año. Lo leí una vez y como si nada, lo leí la segunda y me pareció espectacular. Es un libro sin término medio, o te encanta o lo odias. Es El Guardián entre el centeno, de J. D. Salinger.

 

Hay un cuento, pequeño y precioso que me gustó regalar porque es una pequeña joya. Para todos los que les gusten los cuentos. Ya he hablado de él alguna vez, es Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Serra i Fabra.

 

Otro libro del que me enamoré perdidamente está dicho y redicho desde esta azotea. Precioso y único. La ladrona de Libros, de Markus Zusak.

 

Viajando al pasado de nuevo, me voy hasta Sudáfrica para un libro que se cargaron al adaptarlo al cine, que está descatalogado y que si alguien me lo regala, me hará llorar. La potencia de uno, de Bryce Courtenay.

 

Me dejo muchos más, pero esto podría ser un no parar. Ahora lo que debes hacer es comentar y recomendar, que como diría mi sobrina Rocío cuando era una canija “Hay que compartir”.

Y mientras tanto yo aquí sigo, leyendo como siempre, en mi azotea.

 


El Sello

el sello

Agotamiento neurótico con predisposición a molestar

La gente que se sube un rato

  • 37,776 buenas personas

Días en los que aquí sigo...

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Las escrituras de la azotea

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