Fue a la librería y se sentó en el sillón azul frente a su libro. Dos ejemplares se editaron. Estuvieron juntos hasta hace unos días. Alguien compro uno en un momento de distracción. Catorce euros, bolsa pequeña y adiós. Volvería a por el segundo y él estaría ahí para verlo.
Lo vio ayer. Entró y lo cogió. Catorce euros, bolsa pequeña y adiós. Se levantó del sillón y corrió tras el libro y el comprador.
-¿Es la primera vez que lo compra?
-No, la segunda. Me gustó la primera vez.
Sonrió por dentro. Sonrió por fuera.
-Le invito a compartirlo. Venga.
Fueron. Se sentó en cuanto se le ofreció la posibilidad.
-3 minutos y vuelvo.
Pasaron cuatro y volvió. Caminaba detrás de una fuente humeante en la que reposaba su libro con guarnición de verduras.
Lo regaron con vino de la tierra.
Y mientras tanto aquí sigo como siempre en mi azotea.






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