Llego a casa dispuesto a empezar un post de despedida, o por lo menos que contara algo de lo que va a ser mi nueva azotea en los estates, y de repente, “zas, en toda la boca”. Me quedo sin palabras cuando leo cosas como ESTA. Cuanto le estoy echando de menos ya.

Mañana será otro día y pasado quiza haga el post.
Y mientras tanto, de mudanza y maletas en la azotea

no sufráis coño, que no es para tanto…