En esta azotea gustan muchas cosas, pero quizá entre las que más me gustan están las películas y los cuentos. Hoy he visto una película que era un cuento, o sea que todavía con el coleo del gol de Iniesta y con una tortilla de patatas antes de un error fatal, estoy más bien contento.
La película en cuestión es The Fall, y el director es Tarsem, el tipo que se hizo dudosamente famoso con La Celda. Nada más empezar, ¡zas en toda la boca!: presentan la película David Fincher y Spike Jonze, casi nada y para seguir con el aperitivo unos títulos de crédito buenos de verdad. Tardó cuatro años en acabarla, ya que toda la parte fantástica de la historia se desarrolla a lo largo y ancho del mundo.
Once upon a time in Los Ángeles, hay una niña hospitalizada, se ha caido y tiene un brazo en cabestrillo y una caja con cosas que le gustan. Hay en el mismo hospital un joven que no puede moverse de su cama porque también se ha caido y comparte habitación con un anciano que guarda su fuerza en la dentadura y un hombre que se pasa el día de mal humor.
El joven empieza un cuento para la niña, un cuento de venganza y amor. De bandidos y aventureros en el que el protagonista es un heroe enmascarado al que acompañan un ex-esclavo, un indio que cuando se preocupa se acaricia una ceja, un experto en explosivos y un joven Charles Darwing. Todos se dirigen al palacio del Gobernador Odious.
Es una historia del bien contra el mal, del optimismo contra el pesimismo, y la lucha de los dos protagonistas por acabar la historia a su manera, uno la del que ya no espera nada de la vida y otra la que quiere a los demás y es capaz de perdonar.
Esta película es de esas que en España sólo se proyecta un fin de semana y casi hay que pedir perdon si vas al cine a verla. Yo no pude ir, pero me gustó lo que vi y lo que leí sobre ella. Total que ahora que por fin la he podido ver me he llevado una sorpresa bastante agradable. La niña protagonista es muy buena, visualmente la película es alucinante, en sus localizaciones, en los diseños de vestuario, en la fotografía… Además ahora que me ha dado por la arquitectura y aquí se puede disfrutar y mucho de ella.
Sólo una cosa más, en inglés merece mucho más la pena por los distintos acentos que va cambiando el joven y por el inglés recién aprendido por la niña que es rumana. No es que me haya quedado muy allá el post, pero de verdad que es buena.
Y yo mientras tanto, aquí sigo, como siempre en mi azotea.


No te cortes. Habla