Archivos para la Categoría 'Boston Roof'



Como Harry Houdini

Las sonrisas vienen envueltas en bolsas de Sfera y no tengo ni idea de que decir, ni cómo lo tengo que decir, porque estar como Houdini a veces hace dificil hasta la cosa más sencilla.

Esto es algo que se queda en una mesa de trabajo compartido mientras construimos en las playas del sur olas que nos lleven hasta Londres.

Los agradecimientos vienen en forma de canción porque yo ayer me quede sin palabras.

Y yo mientras tanto aquí sigo, con viva la vida, en mi azotea.

Sweet Caroline

Mañana es Saint Patrick’s, pero como buenos irlandeses que somos en Boston, empezamos ayer domingo a celebrarlo. Fiestorro en South End y en toda la ciudad. Todo el mundo de verde, con tréboles pintados, gorros con la bandera de la madre patria y más cerveza y whisky en el estómago que agua en el cuerpo.

En las tabernas era increible cada vez que sonaba el Sweet Caroline de Neil Diamond, que es la canción de la ciudad, la que se canta en los partidos de los Red Socks igual que en Anfield con el You never walk alone. Aquí un ejemplo:

Lo más grande volviendo a casa en el metro, como anchoas en lata, con el 80% del vagón como una cuba, moviendose en masa en cada curva y cada frenazo. De repente un colega que se tenía en pie por la presión de la gente a su alrededor empieza a gritar a todo el vagón que su madre está  al teléfono y le quiere cantar el Sweet Caroline. Empieza el solo y al segundo verso ya se le ha unido todo el mundo, y digo todo el mundo. Cuando acaba la canción, la madre del chaval nos manda un beso a todos ganandose una ovación espectacular.

Ahora la versión Elvis de la canción:

Y la letra, que si recuerda en algún a Boston…

Where it began, I can’t begin to knowing
But then I know it’s growing strong
Was in the spring
Then spring became the summer
Who’d have believed you’d come along

Hands, touching hands
Reaching out, touching me,
touching you

Sweet Caroline
Good times never seemed so good
I’d be inclined
To believe they never would
So good, so good

Look at the night and it don’t seem so lonely
We filled it up with only two
And when I hurt
Hurting runs off my shoulder
How can I hurt when I’m holding you

One, touching one
Reaching out, touching me,
touching you

Sweet Caroline
Good times never seemed so good
I’d be inclined
To believe they never would
So good, so good.

Y mientras tanto, like a paddy, en mi azotea

Años y sonrisas

Tengo una hermana que hoy cumplía un año más. Si las velas que seguro ha soplado en Sevilla no fueran veintidos sino seis, siete u ocho, me hubiera dicho orgullosa que ahora sólo le sacaba un año, y en junio cuando a mi me tocara soplar velas yo le diría que volvíamos a sacarnos dos años. Es típica chorrada de esas que guardas siempre porque incluso ahora te gusta más que antes.

Pero la cosa es que cumple veintidos muy bien cumplidos, tan bien que ya me gustaría tener, de verdad, su valor y su fuerza. Ya me gustaría tener el talento, el GRAN talento, que ella tiene para decir, en pocas palabras, cosas muy grandes.

Y como muestra, esta sonrisa que me ha regalado esta noche.

Y yo mientras tanto, como siempre, in my roof.

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Si te acercas a la vida, ganas.

budweiser

Y mientras tanto aquí sigo, estando para siempre, en mi azotea

Novelas y cuentos

Y de repente, realidad.

Hay un momento en la vida que llega sin avisar. Pasas de vivir en un cuento a las novelas juveniles sin saber ni siquiera porqué. Este tipo de libros ya no tienen siempre las tapas duras y las ilustraciones no están pintadas con acuarela. Si llega a haber dibujos, son en grises, que no es lo mismo que en blanco y negro por cierto.

De repente la trama se complica, ya no pasea uno por un mundo de fantasía onírica. Ya no hay animales que hablan y sonrisas que lo dicen todo. Lo que hay es vida, aunque a veces no nos guste como es. Pero hay una cosa que no cambia y es que hay amigos de verdad, para siempre y que están presentes en cada página ya sea en el peor capítulo o en el mejor.

En las novelas juveniles el lector, como en los cuentos, también se mete desde el principio para vivirla, que no leerla. Hasta la portada, esa foto de dos hermanos abrazándose querrías que se hiciera real y casi lo hace aunque la historia se desarrolle a miles de kilómetros de donde estás leyendo.

Las novelas juveniles son una vida que podemos vivir con los personajes porque nos da la gana y porque a veces, quieres al protagonista como a tu mejor amigo, como a tu hermano.

Y mientras tanto, aquí estoy viviendo una vida, en mi azotea.

La Carretera

Reminiscencias de acostarse tarde, de no poder dejar de pensar que desde tan lejos lo mejor será callarse y escuchar. Desde tan lejos y seguramente también de cerca, porque cuando la carretera se retuerce es mejor ser palo que piedra.

Y mientras tanto yo aquí sigo escribiendo a mano, en mi azotea.

De azotea en azotea y escribo porque me toca

Y si, ya estoy en Boston. Llegue el domingo y no me despedí ni de la mitad de la gente de la que me tenía que despedir. Eso si, no faltaron quienes no podían faltar. Y qe no se lo tomen a mal el resto por favor.

Ahora que ya he cambiado portatil por laptop al pasar la frontera, estar de coñas con los polis de aduanas después de que me llevaran a sala aparte y descubrir que mucha primera potencia mundial y mucho Obama pero que no usan papel higiénico de doble capa, he llegado a una conclusión:

la nueva azotea de Boston, todavía sin mes en la que trabajar, tiene que ponerse las pilas, hacer otra cabecera y empezr a contar cosicas majas, que nunca está de más y si no acabo cerrando por derribo. Pero no, era sólo una mini crisis, como las que tan de moda están ahora.

En el próximo cuento y descuento, que hay mucho. Sólo un último apunte: La última cerveza siempre tiene doble filo, el dulce y el amargo.

Y mientras tanto colocando las placas en mi nueva azotea

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El Sello

el sello

Agotamiento neurótico con predisposición a molestar

Gente que ha subido

  • 77,413 digresores

Placas-Homenaje en mi azotea

picotas

mosby

lugarteniente mejorando lo presente

lacasitos

Días en los que aquí sigo…

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Las escrituras de la azotea

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