Por separado por favor

Este post que viene a continuación es, creo yo, lo mejor que he escrito desde que abrí esta pequeña azotea. Me apetece ponerlo porque me da la gana, y para los que no lo hayan leido, haber si piensan igual que yo. Ala, que os guste este “remember”:

Me he animado con esta nueva sección de “Pequeños placeres…”, y como en este momento no me apetece saltar, creo que seguiré con mis digresiones al menos un día más y para celebrarlo será con otro placer de la vida que llevaba por ahí abajo.

Los paquetes de regalo. No los regalos en sí, ni la preparación que lleva un regalo, que puede estar muy pensado y muy currado o haberlo elegido cinco minutos antes de dárselo a quien se lo merezca. Tampoco es la cara que se nos queda a todos cuando nos dan un regalo sin esperárnoslo. A mi personalmente, desde que estoy aquí arriba no es que reciba muchos regalos, es más creo que no he recibido ninguno ni tiene pinta de que vaya a recibirlos…

A lo que iba. Los paquetes de regalo. Eso es más que un arte, es increíble lo que una persona que sabe envolver hasta el paquete más complicado y que encima pone todo su cariño en cada cosa que envuelve puede llegar a lograr con un papel bonito, un rollo de celo y unas tijeras. Yo, no sería capaz.

Os extrañará esto que cuento, pero antes de subir cuarenta y siete plantas de un edificio dispuesto a saltar en cuanto se me acabaran las digresiones, yo también era persona, no diré que era una persona normal, pero persona era, o al menos eso me decían.

Bueno el caso es que, cuando estaba ahí abajo, un día pase por una tienda, compré y como quería regalarlo, fui al mostrador en el que había una chica envolviendo, le di el objeto en cuestión y al final, allí me quede todo el santo día mirando como envolvía cuidadosamente cada cosa que la llevaban. Me hubiera quedado más tiempo, pero se fue cuando cerraron, una pena.

Al día siguiente volví, y al otro y al otro. No podía dejar de mirar sus manos envolviendo. En la tienda ya se empezaban a mosquear de que estuviera allí todo el día mirando, así que lo que hice fue ponerme a trabajar en la tienda. Pero claro tuve que dejar el trabajo, uno no puede estar en lo alto de una azotea a punto de suicidarse y trabajando a la vez. Eso sí, me di cuenta del placer que son los paquetes de regalo bien hechos.

Y mientras tanto, aquí sigo, ESPERANDO en mi azotea.

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2 Responses to “Por separado por favor”


  1. 2 jojo 2 enero 2009 a las 7:39 pm

    mmmmmmmmmmmmmmm


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