Cenizas en el aire

Confesaré algo. Soy Rodríguez. Soy Rodríguez de apellido, Rodríguez en mi azotea, Rodríguez en verano y como no, he escuchado mucho a mis primos políticos, Los Rodríguez. Es lo que tiene tener hermanos mayores con güenos gustos musicales.

Y aquí, la confesión.

A Calamaro por supuesto que le he oido, mucho y bien. Además si no hubiera querido, también me hubiera tocao, el Nigror se pincha Calamaro. En cambio Ariel Rot era más un primo lejano que otra cosa. Escucharle: poco. Era el desheredao de la casa.

Y aquí, la remisión.

Ayer me lo descubrieron, me lo descubrió una niña que le escucha en la guagua y bebe los vientos por Ariel.

He aquí el descubrimiento número uno, causa de que mientras escriba este post, esté escuchando al argentino Etiqueta negra.

Toma nota Smith:

Estoy perdiendo gasolina,
a punto de estrellarme otra vez.
No ves que estoy perdiendo altura,
necesito tu ayuda para seguir de pie.

Estuve revisando en los archivos,
buscando los motivos donde nunca los busqué.
El tiempo avanza decidido,
desde el campo enemigo sin detenerse.

Estoy en el medio de la vía,
en el medio de la vida,
si hay suerte tal vez.
Yo quiero despertarme cada día,
y darte la bienvenida otra vez.

Hay cosas que prefiero no mirar,
hay otras que al mirar no pude ver.
Los sueños que no puedo recordar,
son como las canciones que no puedo componer.

Hay ofertas que no puedo rechazar,
hay pactos que jamás voy a romper.
Las manos que no quiero estrechar,
son las que firman las leyes que no puedo obedecer.

La cabeza en la boca del león,
soy un domador muy poco decidido.
Tengo estilo pero soy mal jugador,
el premio de consuelo lo tengo merecido.

Se apagó la hoguera de la vanidad,
cenizas por el aire esparciéndose.
Parecía que era un juego,
y al final, más de uno acabó mal, quemándose.

Estoy en el medio de la vía,
en el medio de la vida,
si hay suerte tal vez.
Yo quiero despertarme cada día,
y darte la bienvenida otra vez.

Hay cosas que prefiero no mirar,
hay otras que al mirar no pude ver.
Los sueños que no puedo recordar,
son como las canciones que no puedo componer.

Hay ofertas que no puedo rechazar,
hay pactos que jamás voy a romper.
Las manos que no quiero estrechar,
son las que firman las leyes que no puedo obedecer.

Hay días que estoy realmente mal,
hay días que estoy misteriosamente bien.
Se apagó la hoguera de la vanidad,
cenizas en el aire esparciéndose.

 

¿Vendrá? Vendrá. Lo prometido es deuda.

Y mientras tanto yo aquí sigo, viendo cenizas en el aire de mi azotea.

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