La Película

El guionista miraba la película con ansia, nervioso. Le molestaba el hombre que, a su izquierda, comía palomitas. –Así no se puede apreciar una película.  –Murmuraba. –Así no se puede apreciar mi película. Era ya la tercera vez seguida que se sentaba en la misma sala para ver su película. No dejaba de pensar en ella, y las tres veces se enfadó en la escena en la que el director decidió que era mejor un plano contrapicado del protagonista en vez del travelling desde el jardín de la casa que él había escrito.

Como las veces anteriores se empezó a tensar a falta de unos pocos minutos para llegara el final de la cinta. Eran las páginas que más le había costado escribir y también las que más le gustaban.

El protagonista andaba pesadamente por las calles de la ciudad con las manos guardadas en los bolsillos de la gabardina gastada y el cuello levantado que le tapaba media cara. Parecía no importarle en absoluto la lluvia que esa noche caía sobre él.

Debajo del cartel luminoso de un bar irlandés se paró para encenderse uno de sus cigarrillos sin filtro. El primero se le empapó antes de que consiguiera encenderlo, lo tiró con desgana y se refugió un poco más en la gabardina, dando la espalda a la cámara. En cuanto las primeras volutas de humo asomaron por encima de su cabeza, siguió su camino hacia ninguna parte.

En el siguiente plano, la cámara se situaba a su espalda. Al fondo parecía entreverse una puerta que no tenía nada de singular pero se intuía que era el destino del hombre.
Al llegar a la puerta todo sucedía muy rápido, no parecía una escena de Hollywood. Giró el pomo de la puerta y abrió. La luz blanca que salía del interior en menos de tres segundos ya cubría la pantalla entera. La música subía y se aceleraba. Comenzaban los títulos de crédito.

El hombre de su izquierda ya no comía palomitas, miraba a la pantalla como si no pudiera despegar los ojos. El guionista se sonreía ya relajado. Algo había cambiado en la vida del protagonista que los espectadores no adivinaban, y, esta vez también en la del guionista.

Por primera vez no se quedo hasta el final de las letras que seguían subiendo por la pantalla a esperar la escena epílogo. Era el momento de empezar un nuevo guión. Un nuevo guión mejor que este.

Y mientras tanto, aquí sigo, como siempre, en mi azotea.

1 Response to “La Película”


  1. 1 quitapolvo 10 enero 2008 a las 12:59 am

    es la lexe!!a parte de escribir bien parece incluso k sabes algo de cine!!! me pueden sonar algunas cosas que has escrito?? solo digo k m suenan, xo ya sabes k sy my fantasiosa!!
    Me ha encantado, k te vy a decir. hablas de algo k m flipa!!
    Que más te vy a decir..!
    bs!


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