Un sábado Mítico

Ayer fue uno de esas noches de las que, aquí el residente de la azotea, no debe olvidar. Es más, ya he encargado a un maestro de estos quehaceres, una placa recordatorio para colgar de algún sitio por aquí (ojo a esto que me ha dado una pequeña idea). Era 19 de enero y hacía mucho frío. Total, que ahora mismo estás en blanco, pero no te reocupes que yo te cuento.

Ayer vinieron a visitarme dos altos cargos del prestigioso MI-6, y te preguntarás: ¿Qué hacían en una azotea con un pollo que pretende saltar al vacío en algún momento de su vida dos altos cargos del MI-6? Buena pregunta, vas por el buen camino. Ahora te enteras, no te impacientes. A primera hora de la tarde y después de que tomaran el té de las cinco, intentaran aparcar y todo eso, subieron, saludos protocolarios y sin prisa pero con muchísima pausa estudiamos los distintos casos en los que cada uno de nosotros está trabajando en este momento: Planes de trabajo, comunicaciones terrestres de tipo B y las diversas formas de analiza e investigar chorradas. Si no entiendes nada, no te preocupes, no eres el único.

Total que después de no hacer ni el huevo, decidimos de mutuo acuerdo que era hora de hacer algo que pasara a la historia. Aquí empezó el arduo camino hacia la toma de decisiones. Total que a final salió un plan, que como diría alguien que yo me sé, se podría calificar como mítico. Los tres en la azotea presentes pillamos todas las provisiones que hacían falta para el plan, a saber:

Gasolina – 2 sándwich de cangrejo -1 empanada de atún – 1 botella de agua de litro y medio – 1 batido de vainilla – 1 bolsa de Malteesers – 1 disco de Stereophonics – 1 iPod – Unos altavoces de cartón – 3 mantas – Bufandas, gorros, capuchas y demás ropa de abrigo – Una cámara de fotos de Reyes – 1 ordenador – Pelis a cascoporro – Tabaco – Kleenex.

Ala, ya sabes todo lo que teníamos, así que ahora toca saber que hicimos con todo esto. Fue una tarde y una noche completita, nos reímos mucho. Pero mucho es mucho. Vimos mazo de estrellas, de hecho me enseñaron algo en lo que no me había fijado en mi vida, como por ejemplo, Neptuno, que no parpadea (¿las demás parpadean? Si las demás parpadean), que es como un colgajo de la luna más qu un planeta, está ahí a su lado sin decir ni mu, castigado sin postre.

Escuchamos música de la buena, la mejor, la mejor, la superior. Por ejemplo el último disco de Stereophonics, Pull the Pin, que suena así:

Cuando nos cansamos de estrellas, de frío polar y de mirar los fuegos artificiales que lanzaban en algún lugar de La Mancha, decidimos que era el momento de ver una peli. Era noche de comedia, y a por una comedia fuimos.

La peli en cuestión era Dogma, de Kevin Smith, la parte parca en palabras de Jay y Bob el Silencioso. En el reparto, de todo; Alan Rickman, Alanis Morrisete, Chris Rock, Ben Afleck, Matt Damon, Linda Fiorentino…

Es de esas pelis que molan porque se ve que está hecha entre colegas que se lo están pasando muy bien en el rodaje. Tiene frases memorables como por ejemplo esa de “Anatómicamente, soy igual que un Ken”. En alguna escena te lo pasas muy bien, como la del autobús (grande Matt Damon), la de la aparición de Alan Rickman o la de las oficinas de Mooby (todavía más grande Matt Damon).

El argumento no es sencillo. Dos ángeles a los que Dios a desterrado del paraíso encuentran una fisura en el sistema, ganar la indulgencia plenaria y así poder “volver a casa”. El Metatrón (la voz de Dios, que no el líder de los Autobots) se aparece a una católica que está perdiendo la fe para pedirle que lo evite junto a dos profetas y aluno más. Al final no ha sido tan difícil. Por cierto, para los que estén flipando ahora mismo, no es nada irreverente, es más como avisan al principio, la peli no está hecha para ofender a nadie, pero eso ya es cosa de cada uno. Aquí un trailer:

En definitiva, que nos fuimos a mimir de uno en uno a las cuatro menos cuarto, a las cuatro y a las cuatro y cuarto. Evidentemente yo fui el de y cuarto, que tenía que cerrar la puerta, lavarme los dientes, hacer pis y ponerme el pijama antes.

Pues eso fue todo, fue grande, mítico y corto, muy corto, o al menos eso nos pareció, pero bueno, lo repetiremos, y eso lo saben los indios.

Y mientras tanto, yo aquí sigo, en plan mítico, en mi azotea.

1 Response to “Un sábado Mítico”


  1. 1 Jesús 22 enero 2008 a las 3:41 am

    En fin…tienes permiso especial del CafeUltravioleta para editar mis entradas. En cualquier caso recuerda que no es Neptuno sino VENUS. Hazme caso, te lo dice uno que acaba de cumplir 24 y algo sabe de astronomía…SalU2 ultravioletas.


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