Da la casualidad que compartimos mamá y papá, pero es que además yo también he vivido muchas de las cosas que Pilar les agradece, y muchas otras que no cabrían aquí, así que tampoco voy a añadir nada. Sólo me uniré a su forma de dar las gracias a nuestros padres. Lo puedes leer AQUÍ.
Siempre presumiré de que mi infancia huele a cola de conejo y tabaco de pipa.
Y mientras tanto, yo aquí sigo siendo el octavo, en mi azotea.


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